Archivos mensuales: marzo 2017

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La condensacion en las viviendas

La condensacion en las viviendas

El origen de este tipo de patología suele deberse a una excesiva presencia de vapor que es producido por las personas o aparatos y es agravado por un deficiente aislamiento, tanto por defecto como por exceso del mismo. No una suma de factores. Al estar suele existir, por tanto,un sólo origen, sino que podemos decir que se trata de generalmente producida por una
diferencia térmica entre el espacio interior y el exterior del edificio, lo primero que suele
llamar la atención es la presencia del hongo de condensación en forma de manchas de tono
negruzco en las aristas de los pilares de esquina y también con frecuencia en los capialzados de
las ventanas. Esto es indicativo de la presencia de un puente térmico, es decir, un elemento
estructural que tiene una continuidad exterior-interior sin ningún tipo de aislamiento que
rompa esa continuidad y por tanto se trata de un elemento que transmite la temperatura
existente en el exterior al ambiente interior de la vivienda, en donde, cuando el ambiente está
más caliente, normalmente en el invierno con el aporte de la calefacción, la diferencia de
temperatura es muy acusada y por tanto se dan las circunstancias propicias para el desarrollo
del hongo de condensación.

Es importante aclarar, llegados a este punto, que, en un lugar adecuadamente ventilado, no puede haber hongo de condensación , aún en el caso de que allí se estén produciendo infiltraciones por agua de lluvia a través del cerramiento. El hongo de condensación sólo puede tener su origen, por tanto, en el agua originada en forma de vapor, no pudiendo desarrollarse ni por infiltraciones de agua ni tan siquiera por problemas de humedades ascendentes típicas de los sótanos y procedentes del subsuelo. Así pues, resumiendo, la condensación es un fenómeno higroscópico que se produce en una superficie cuando esta tiene una temperatura más baja que el ambiente en el que se encuentra, consecuentemente absorbe parte del calor del aire con el que se haya en contacto y lo
transforma en vapor de agua.Vemos pues que un factor que propicia esta patología es la ausencia de aislamiento,especialmente en los que podríamos denominar, puntos críticos, que como hemos comentado son principalmente los puentes térmicos generados por pilares, capialzados y cantos de
forjado.

Pero también en ocasiones el supuesto exceso de celo para con el aislamiento es igualmente perjudicial de cara a propiciar la aparición de las consabidas humedades de condensación. Determinados materiales, especialmente algunos proyectados pétreos, muy comunes como acabados de fachada en los años 80 y con altas dosis de impermeabilidad, generaron, por contra muchos problemas de este tipo. El fenómeno es sencillo de precisar. Si nosotros nos ponemos el típico impermeable, por ejemplo de tipo marinero, observaremos que, después de un tiempo de llevarlo puesto y haber realizado determinada actividad, nuestro cuerpo presenta humedad, eso es debido a que, claramente , la prenda, aún en su eficacia frente a la infiltración de agua proveniente del exterior, ha impedido que la transpiración se haya producido de modo natural, provocando que tengamos condensación. Así, del mismo modo, como si de un organismo natural se tratase, el cerramiento de un edificio debe comportarse del mismo modo, debe impedir la infiltración del agua proveniente del exterior, pero al mismo tiempo debe permitir la permeabilidad del vapor de agua que se origina en el interior de la vivienda, para ello deben utilizarse materiales de características
higroscópicas que sean capaces de absorber agua y eliminarla en función de la temperatura y
humedad relativa del espacio interior, no olvidando sobre ello que no debe mantenerse un
local que sea habitable nunca por debajo del 35% de humedad relativa, donde el aire ,
excesivamente seco, propiciaría sequedad en la mucosa, ni tampoco por encima del 85%, en
donde la tendencia sería a la aparición de enfermedades pulmonares como la bronquitis. Ya
por el año 1964, el Instituto Nacional de la Vivienda, fijaba esos parámetros entre el 40 y el
75%.